
Diálogos. Sobre la escritura. Virginia Woolf (Federico Sabatini, ed.)
(No es novela ni cuento, a quienes aquí acogemos. Pero escrita por un novelista, no es solo crítica o análisis. Es un diálogo entre escritores. Y creación de un espacio literario. Por eso también lo acogemos).
Para escribir, hay que estar preparado para todo.
Para hacerse la pregunta previa. ¿Qué excusa hay para las novelas? “¿Qué excusa hay para Las olas?”
¿Tal vez que “esto es lo que disfruto de los libros. No los libros por sí mismos, sino lo que me hacen pensar”? ¿O las rechazamos, porque “me gustaría reírme en persona en vez de intentar que mi pluma se ría”? ¿O las afrontamos con su tiranía, sabiendo que “escribir es algo demasiado concentrado para ser una actividad humana”? ¿O las rechazamos porque “no sé por qué lo hacemos o por qué eso debería aliviar la miseria de la vida, dado que es algo que no nos hace exactamente felices. El esfuerzo es excesivo”?
¿Para qué escribir?
¿Buscar la belleza? “La belleza solo se consigue por el fracaso en obtenerla, a base de moler todas las piedras juntas. Y hay que enfrentarse a lo que debe ser una humillación, o sea, enfrentarse con las cosas que uno no es capaz de hacer … Y aunque siempre fracasamos, seguramente no lo hacemos tan completamente como lo haríamos sino estuviésemos desde el principio preparados para intentarlo todo”.
¿Rechazar esas muecas que te encuentras en la vida? “una intenta en vano retrasar esa interminable -¿cómo lo digo?… algo entre un laberinto y una catacumba- de la carne, y lo único que consigue es una mueca Así que uno se pone a escribir libros”.
¿Cómo escribir?
Renovando. “Ya va siendo hora que busquemos nuevas formas”. Buscando realizar “el esfuerzo de romper con la representación fiel de la realidad”.
Conservando. No separar la técnica del argumento.
Reenfocando. “En lo que se refiere al mot juste, estás bastante equivocada. El estilo es algo muy sencillo, es simplemente una cuestión de ritmo … produce una ola en la mente, mucho antes que las palabras aparezcan para interpretarla”.
Observando. “Has observado la escena hasta que, de tanto mirarla, has encontrado las palabras para expresar lo que es, sin pensar en lo que los demás esperan que digas. Creo que es la mejor manera de empezar”.
Respetando la materia propia de la literatura. “Pero está claro que tendrás que aprender a expresarte de un modo más fluido. Con esto no me refiero solamente a que tendrás que tener un mayor dominio sobre las palabras y ampliar tu vocabulario. También tendrás que aprender a dejar fuera detalles, aunque sean buenos por sí mismos, para poder mostrar una perspectiva más general”. Sabiendo, sí, los límites de esta materia, puesto que “nuestras frases son solo aproximaciones, una red que se lanza sobre una perla marina que puede desvanecerse y que, si se saca a la superficie, no se parecerá en nada a la que era cuando la vi debajo del mar”.
¿Y si te quieren enredar con las críticas? La crítica, muchas veces temible, paralizante. “La crítica negativa no es agradable y el elogio sí. Pero ninguna de las dos cosas tiene nada que ver con lo que hacemos. De todas maneras siempre he mantenido que la única guía es el propio placer”; crear algo que “solo es para mí misma”.
Leer. “A veces pienso que el cielo debe ser una continua e inagotable lectura. Es un arrebato impalpable, como un trance que me atrapaba cuando era niña y que vuelve una y otra vez con una violencia que me deja agotada … leer consiste en eliminar completamente el ego”.
Prestemos atención a todo esto, y olvidémoslo al instante. “Sigue adelante y no te preocupes de lo que digo ni de lo que diga nadie”.
(Alba. Traducción de María Tena)