ARTE Y LITERATURA. Seraphine Louis, la inquietud. Waldemar Sommer

[Seguimos trayendo aquí, como excepción, algunos especialistas. Como Carmen Erazo L’Huillier, como Flavia Frigeri, porque traen para nosotros y así realizan “un pequeño homenaje a grandes mujeres” pintoras. Ahora Waldemar Sommer, porque trae para nosotros a los pintores ingenuos, artistas que nadie esperaría, siendo marineros, obreros, mineros, pescadores, sirvientas domésticas, campesinos, ferroviarios, empleados públicos, zapateros, carpinteros…]

Seraphine Louis pintó este ‘Árbol del paraíso’, hacia 1929.

“Casi analfabeta, hija de obrero y pronto huérfana, durante su labor de sirvienta doméstica pintaba de noche alumbrada por una candela. Además, ensimismada, hablaba con los árboles y las flores, creyendo recibir inspiración de la Virgen María y los ángeles. Su pintura mezcla pigmento con cera de velas consumidas de iglesia, tierra, colores de vegetales y su propia sangre. Creó una temática misteriosa, inquietante, evocadora de las vidrieras góticas, por medio de enjambres suntuosos de hojas, ramaje, flores y frutos de una sensualidad vegetal casi tenebrosa. Tales elementos, además, suelen adquirir apariencias de conglomerados de plumas ya espinosas, ya sedosas y con asomo de ojos exóticos que tienden a mirarnos en medio del entramado vegetal.

Estos exuberantes ramilletes de follaje llegan a convertirse hasta en ofrendas botánicas, cual tapiz persa para un altar presunto, fácil de vincular a los anhelos religiosos de la artista. Sufría alucinaciones y, por fin, su vida terminó en la locura”.

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