ARTE Y LITERATURA. Vostell, arte, shock y esnobismo. Enrique Lihn

Escrito en 1989:

“Parte del trabajo artístico en lo que va dela dictadura resulta incomprensible para el grueso público; provoca reacciones encontradas en el espacio cultural y parece padecer, a causa de su aislamiento, de una especie de autismo, que proviene tanto de las resistencias suscitadas cuanto de las fundacionales pretensiones que lo recorren.

La grosera censura dictatorial y la compulsiva autocensura consiguiente indujeron, antes más que ahora, al refugio en los lenguajes especializados, de grupo…

Así, pues, el trabajo artístico encontró sus conductores teóricos -algunos brillantes, otros opacos, todos abstrusos- o se identificó, para empezar, con el llamado arte conceptual…

Las nuevas corrientes se alojaron en las galerías de arte y llegaron al Museo de Bellas Artes defendidas de la censura por la ignorancia del censor oficialista y por un factor positivo que funciona, en casos como el nuestro, aunque se inserte en el oficialismo, desmonolitizándolo: el factor esnobismo. Las condiciones, es claro, no estaban dadas para que esas corrientes se desplegaran aquí en los espacios públicos y potenciaran su capacidad de shock.

Así, una galería fue el escenario para una primera aparición de las destrucciones de Vostell en video, medio ambiente inadecuado ‘para destruir el tabú de los materiales’, pero el único, sin duda, en que podía darse cuenta de su propuesta: la fusión del arte y de la vida … Aquí la acción del arte o el arte de la acción han puesto cuidadosamente el acento en la palabra arte, cuyas connotaciones culturales o tradicionales sirven de coartada contra la censura”.

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