Space invaders, de Nona Fernández

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Space invaders, de Nona Fernández

“Los sueños son diversos, como diversas son nuestras cabezas, y diversos son nuestros recuerdos, y diversos somos, y diversos crecimos … en los sueños, lo mismo que en los recuerdos, no puede ni debe haber consenso posible”.

Niños y niñas del Liceo: Maldonado, que lee la carta de Riquelme que le cuenta que su papá está internado en el Hospital de Carabineros. González y Riquelme que juegan al Space Invaders en su Atari, el señor González, también era un uniformado, y ya había pasado por el Hospital de Carabineros, y le faltaba su mano izquierda tras explotar una bomba que había intentado desactivar.

Se escriben entre ellos, a escondidas. Zuñiga pasa su carta a Riquelme a escondidas, al papá no le gustan los Zúñiga; “dice que su familia es rara”.

Pero en sus juegos a escondidas, luces apagadas, quitados de los delantales sus nombres, todos se mezclan con todos, los Maldonado, los González, los Riquelme, los Zúñiga; “aquí no hay palabras, ni nombres, somos un solo cuerpo de muchas patas y manos y cabezas, un marcianito del Space Invaders, un pulpo con brazos de varias formas que juega este juego a oscuras que está a punto de terminar”.

Y terminó. Zúñiga y Riquelme no llegan a la escuela. “Que Zúñiga anda metido en política, que por eso le pasa lo que le pasa, responde Acosta”. Aunque todos tienen solo doce años.

Y, “ninguno tiene claro el momento exacto, pero todos recordamos que de golpe aparecieron ataúdes y funerales y coronas de flores y ya no pudimos huir de eso, porque todo se había transformado en algo así como un mal sueño”.

Tal vez, creer que en una habitación oscura, todos podemos mezclarnos con todos igualitariamente, no sea más que un juego que se puede jugar solo mientras te lo permiten, mientras la realidad sigue estando allá afuera. Mientras Zúñiga no es perseguido por González y justificado por Acosta. Hasta que esta realidad irrumpe, para saber, acaso tristemente, siempre realistamente, que, de poder jugarse, no es más que el juego de un momento.

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