
[Con Carmen Erazo L’Huillier, como con Flavia Frigeri, aquí, recurrimos a algunas especialistas, como excepción a las ideas y descripciones que inspiran las obras de arte a escritores y escritoras que traemos, por lo que ella misma nos dice también: se necesita “un pequeño homenaje a estas grandes mujeres. Algunas de ellas alcanzaron el éxito durante su vida, siendo contratadas por las cortes, logrando un lugar en la escena artística, para luego ser invisibilizadas en la Historia del Arte … Conocer solamente las obras de hombres artistas, sus logros y sus biografías solo consigue ofrecernos como total algo que es parcial en la Historia del Arte y de la humanidad … La experiencia de las artistas a lo largo del tiempo ha sido una lucha constante contra el gran monstruo inamovible de la sociedad que les ha tocado vivir, lo establecido, las normas morales, la opinión que se ha tenido de su género, la falta de recursos propios y la función que se esperaba de ellas en la familia”].
Cuando “lo común era aprender a pintar copiando las obras de los grandes maestros, para más adelante retratar del natural”, Sofonisba se especializó en los retratos, lo que “requería mucha maestría”.
“En su famoso y original autorretrato [de 1556] se presenta pintando en pequeño formato pintura religiosa. Esto es importante ya que manifiesta su posición de artista y demuestra que es capaz de abordar el tema religioso, que junto con lo histórico y lo mítico tienen un nivel reservado a los grandes maestros [hombres]. En su condición el retrato era el espacio permitido para ella …
Es una constante que en sus retratos pinte cuadros en el fondo, lo que se llama ‘cuadros en el cuadro’”.
[Modos de elusión, agrego, de los mandatos, de resistencia, de afirmación de la propia personalidad, de sus derechos: ¿cómo pintar lo reservado a los grandes maestros (hombres)?: ficcionalizando: un cuadro dentro de un cuadro.
Y los grandes maestros la reconocerían: tuvo elogios de Miguel Ángel, copió sus retratos Rubens, la visitó Van Dyck].