ARTE Y LITERATURA. La cuna, Berthe Morisot. Flavia Frigeri

[Con Flavia Frigeri, aquí, recurrimos a algunas especialistas, como excepción a las ideas y descripciones que inspiran las obras de arte a escritores y escritoras que traemos, por lo que ella misma nos dice: “Tradicionalmente, la mujer ha sido uno de los objetos de representación favoritos de la historia del arte. Como emblema definitivo de la belleza, ha sido representada sin cesar y, sin embargo, su papel como productora de arte se ha visto siempre subordinado al de sus colegas masculinos”].

“La cuna (1872) es una de las pinturas más significativas de Morisot. En ella está representada Edma Pontillon, hermana de Morisot, delante de la cuna de su hija Blanche, nacida el 23 de diciembre de 1871. Agotada por el parto, Edma pasó un período en París, donde se ejecutó la obra. Edma está representada en un momento en el que se inclina con ternura, aunque también con aprensión, sobre la cuna para observar a su bebé dormida. El afecto materno está representado como un sentimiento discreto pero encantador, un rasgo que sin duda ha contribuido al perdurable éxito de La cuna. En cuanto al estilo, esta obra es un notable estudio de transparencias. Desde los velos que rodean la cuna en primer plano hasta el que hay sobre la cama de la madre. La cuna es una oda a la intimidad de la maternidad”.

“Morisot emprendió un camino radical para una mujer de la época al optar por convertirse en artista profesional”.

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