
Píldoras de la crítica. Balzac el visionario. Harold Bloom
(Apenas un breve extracto para pensar, sin hacer crítica de la crítica, ni hacerse parte de entreveros, ni tener que recorrer estos caminos)
“Vautrin, el genio del crimen en Papá Goriot … Cuando pienso en Balzac pienso en Vautrin antes que en cualquiera de las demás personas que pueblan su Comedia humana. Vautrin es la encarnación de las energías superhumanas de Balzac y de la feroz vitalidad que anima cada una de las novelas en las que aparece el Burla-la-Muerte.
‘No esconde nada. Lo dice todo’: es la maravillosa descripción que hace Proust de Balzac. Vautrin, que tiene todo que esconder, paradójicamente lo dice todo porque lo sabe todo sobre todo el mundo, como el mismo Balzac.
… Balzac era un visionario, no un mero realista …
Lo mejor de Henry James, un crítico literario de primera cuando se sentía amenazado -como le ocurría con Hawthorne, o con Dickens, o con George Eliot-, es evidente en sus comentarios sobre Balzac, quien, según él, poseía ‘una especie de perfección inescrutable’. De acuerdo con James, esta era la lección fundamental que los demás novelistas debían aprender de él:
‘La lección de Balzac es extremadamente variada y me estaría metiendo en camisa de once varas si intentara escribir una lista de las verdades separadas que nos aporta. Así que tengo que escoger y escojo las más importantes, las tres o cuatro que más o menos incluyen las demás. Cuando se lee a Balzac, por donde uno empiece, lo primero que nos sorprende es el papel que le asigna, en cualquier descripción, a las condiciones de las criaturas de las cuales se ocupa … él consideraba que la pretensión del retrato no era nada, menos que nada, un intento vano, a menos de que en su espíritu y en su intención estuviera involucrado el arte de la representación completa … inventar otra forma de hacer que sus personajes sean interesantes -otra forma diferente de la forma difícil, exigente de tantas consideraciones, de presentárnoslos—. De hecho, son interesantes como sujetos del destino, figuras alrededor de las cuales se cierne una situación, y lo son en la medida en que nosotros, que compartimos su existencia, sentimos cuándo y de qué manera los alcanza el destino. No son interesantes en el vacío -y Balzac, como la naturaleza, aborrecía el vacío—. Su situación nos concierne porque les pertenece, porque es la de alguien, la de cualquiera, la de criaturas anónimas. Por ello no es superfluo que lo primero sea establecer su identidad para nosotros, y en esa medida sus aventuras tendrán alguna relación con esa identidad y por tanto un peso específico. Las aventuras puras y simples sencillamente no existen; sólo existen mis aventuras y las suyas, y las de él y las de ella, y la mayor aventura de todas es, y de veras lo creo así, ser usted o yo, él o ella. Para la imaginación de Balzac esa era una aventura inmensa -y nada le fascinaba más que mostrar cómo somos y cómo llegamos a donde estamos por ser como somos-. Lo que nos sucede no es más que otro nombre que le damos a la presión que las circunstancias ejercen sobre nosotros, de manera que la explicación de lo que nos sucede es la explicación de nuestras circunstancias’.
… y cita al biógrafo de Balzac Graham Robb: ‘Balzac es al mismo tiempo la encarnación de su época y su más reveladora excepción’ …
W.B. Yeats adoraba Louis Lambert, una de las incursiones de Balzac en el esoterismo, porque es una exaltación de la energía visionaria, pero toda la Comedia humana es así. Como su Louis Lambert, Balzac quería escribir una Teoría de la voluntad, de la Fuerza humana, y eso fue lo que logró en su Comedia, con Vautrin como su expresión estelar.