
A partir de
Un corazón sencillo, de Flaubert
De los “Tres cuentos”, elijo Un corazón sencillo. “Durante medio siglo las vecinas acomodadas de Pontl’Évêque envidiaron a la señora de Aubain su criada Felicitas”.
Felicitas, criada de una señora, vida de pobreza y de sufrimientos, de amor por los otros con sólo el cortés agradecimiento -o sea, la indiferencia ante sus tristezas- que se le pueda dar a una buena criada, de muertes. Y de una solución triste a sus penas.
Vida de pobreza y sufrimiento. “Su padre, albañil, se había matado al caer de un andamio. Luego murió su madre, sus hermanas se dispersaron, la recogió un labrador y la dedicó desde pequeñita a guardar las vacas en el campo. Tiritaba bajo los harapos, bebía boca abajo el agua de los charcos, le pegaban con cualquier motivo y finalmente la echaron por un robo de un franco y medio que no había cometido”.
Vida de corteses agradecimientos, o sea de indiferencia. Cuando se murió su amado sobrino Víctor, la señora de Aubain, sólo estaba atenta a la enfermedad de su propia hija, Virginia, que era también objeto del amor de Felicitas que sufría por los suyos -sí, a pesar de todo, los suyos-; y, cuando le contó de la muerte de Víctor, la señora de Aubain continuó su paseo: «Me tiene sin cuidado. ¡Un grumete, un pelagatos, sin la menor importancia! En tanto que mi hija… ¡Imagínese!».
Vida de muertes, una tras otras. Sus padres, su sobrino Víctor, Virginia, finalmente, la señora de Aubain…
Y una solución triste: El loro, Lulú, que la acompañó desde entonces. Es que “todos los seres funcionaban con el silencio de los fantasmas. Sólo un ruido llegaba a sus oídos: el parloteo del loro”.
Cuando a su turno, también murió, le mandó embalsamar. Aun así, le hablaba, y adoraba, y se arrodillaba ante su figura embalsamada a rezarle, y en ataques místicos le comparaba al Espíritu Santo, y, ya cerca Felicitas de la muerte, como en sueños le veía alzarse gigante en el cielo.
Un loro. Embalsamado. Un ruido, ante el silencio de los demás. Después de una vida dedicada sólo a servir a los demás.