Píldoras de la crítica. Más historias que palabras. Borges

Píldoras de la crítica. Más historias que palabras. Borges

(Apenas un breve extracto para pensar, sin hacer crítica de la crítica, ni hacerse parte de entreveros, ni tener que recorrer estos caminos)

“- BARNSTONE: Usted afirma que sus poemas son meros ejercicios… Pero ¿ejercicios de qué tipo?

– BORGES: Creo que son ejercicios del lenguaje. Son ejercicios del idioma castellano, del sonido de los versos, de rima. Dado que no soy bueno con la rima, hago lo que puedo. Y son también ejercicios de imaginación”.

Distingue la poesía del cuento. Y rescata la importancia de las historias.

“En el caso de los cuentos, sé que debo elaborar un cuento, clara y coherentemente. De lo contrario, no surtirá efecto: no será más que una serie de palabras. Y debe aspirar a ser más que eso. Un cuento debe transmitir más que las palabras que lo constituyen, debe ser más que meras palabras. Recuerdo haber leído, creo que en un ensayo de Stevenson: ‘¿Qué es el personaje de un libro? No es más que una serie de palabras’. Ahora bien, yo creo que esa afirmación es errónea. Un personaje no es, quizá, más que palabras, pero no debería dejarnos la impresión de ser sólo eso. Porque cuando pensamos en Macbeth o en Lord Jim o el Capitán Ahab, pensamos en ellos como personajes que existen más allá de las palabras. El autor no nos dice todo sobre ellos, pero sabemos que les han ocurrido muchas cosas aunque el autor no las mencione. Por ejemplo, leemos que un personaje hace tal y tal cosa, y al día siguiente hace alguna otra. El autor no nos cuenta qué ha sucedido entre un día y otro, pero no hace falta: sabemos que ha pasado la noche durmiendo, que acaso ha soñado, que le han sucedido cosas entre medio que al autor no le ha parecido necesario narrar. En el caso de Don Quijote, por ejemplo, sabemos que ha sido un niño alguna vez, aun cuando Cervantes no nos dice, hasta donde yo sé, una sola palabra sobre la infancia de Don Quijote. De manera que un personaje es mucho más que una serie de palabras. Porque de lo contrario, no sería un personaje auténtico, no lograría interesarnos. Incluso en el caso de un personaje que existe en un espacio de sólo diez líneas —“¡Ay, pobre Yorick! Yo lo conocía bien, Horacio” —, ese personaje tiene una existencia propia. Y sin embargo, existe solamente en un conjunto de palabras que abarca diez renglones, o quizá incluso menos”.

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Ya va más allá. Le preguntan sobre “la relación entre la personalidad de un autor y su obra. Encontré un comentario de Flaubert: ‘El hombre no es nada, la obra es todo’”. Y Borges:  “supongo que tiene que haber un vínculo entre el escritor y su obra. De lo contrario la obra sería una mera combinación de palabras, un mero entretenimiento”.

(Borges. El misterio esencial)

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