ARTE Y LITERATURA. Máscaras indígenas del Paraguay. Madama Lynch, Alicia Dujovne Ortiz

La Guerra de la Triple Alianza inicia. Madame Lynch, la Mariscala, la mujer de Francisco Solano López, será una protagonista. Una que quiere entender. Entiende, es irlandesa, las afrentas. Le cuentan de los bandeirantes que secuestraban, cien años atrás a paraguayos y se los llevaban como esclavos: “defenderse de los brasileños es impedir que se repita la historia”, le explican.

“Lo entiendo con palabras, pero mejor lo entiendo contemplando una máscara que me ha traído, no sé de qué tribu ni me importa.

Sirve para exorcizar el miedo. Está excavada en una madera blanca de aspecto frágil, tiene una cara triangular, dos rayitas oblicuas para los ojos y orejitas de búho. El rostro de la nada. Ni siquiera la muerte con sus muecas, sino el revés de la vida. Para helarnos la sangre no han necesitado ponerle colmillos puntiagudos, lo que inquieta en este fantasma insípido y ni siquiera horrible, más bien tranquilo y hasta grato, es que no muerde, no lanza carcajadas diabólicas y sólo espera el momento de intercambiar su cara con la nuestra”.

[¿Será alguna de estas máscaras aquella que contemplaba Madama Lynch? Estas, mientras tanto, están hechas, rescatadas en exposiciones por el mundo, en el Museo del Barro de Paraguay donde exponen “la belleza de los otros”].

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