
Píldoras de la crítica. Horacio Quiroga, maestro del cuento. Ricardo Piglia
(Apenas un breve extracto para pensar, sin hacer crítica de la crítica, ni hacerse parte de entreveros, ni tener que recorrer estos caminos)
“Como en todo cuento clásico en La gallina degollada, se narran dos historias. La historia de la sucesión de hijos idiotas y la historia del asesinato de la hija. El efecto y la sorpresa final se produce construyendo una conexión inesperada entre las dos anécdotas. Esta fórmula aprendida en Poe y Maupassant, está en la base del arte de Quiroga. Sus mejores cuentos (A la deriva, La insolación, El alambre de púas) son variaciones de la condensación extrema de dos historias en una: Quiroga es un maestro del género, y se entiende que Borges lo trate con una condescendencia irritada.
Por lo demás Quiroga es un gran escritor popular. Una especia de folletinista, como Eduardo Gutiérrez, que escribe miniaturas. Toda su poética efectista y melodramática se liga con lo que podríamos llamar el consumo popular de emociones.
… Quiroga no hace sino trasladar a la Argentina la gran tradición de un género que evoluciona directamente ligado al periodismo. Todo el desarrollo moderno del cuento se liga a la demanda estricta de la página literaria de un periódico … A partir de 1905 publica más de cien relatos en la revista Caras y Caretas y va ajustando la forma de sus cuentos a las exigencias estrictas de la página del semanario. Varias veces Quiroga se ha referido a la importancia de Luis Pardo, jefe de redacción de la revista que lleva su exigencia de síntesis y condensación ‘hasta un grado inaudito de severidad’”.