Descolonizada, de Dana Hart

A partir de

Descolonizada, de Dana Hart

Mil cuatrocientos noventa y dos, con “las incursiones europeas en el continente americano”, fue la “raíz histórica de algo”

Un algo que llega hasta hoy. Fuente de opresión, sí; también fuente de luchas y vanguardias. Para uno, para una, de modo tal de dejar “una huella en el camino”.

¿En la Historia? Agustina Salvatierra en su trabajo, modesto trabajo; entre los muchos posibles, el de Coordinadora en una oficina.

Y allí, ante, contra, “la imposición de lenguas y religiones ajenas”, convoca a conversar con ella a: “Sócrates. Platón. Pistón. Aristóteles. Heráclito. Parménides”. Es que, contra esa sofocante cotidianeidad de la oficina, aun con su ajetreo, “¿qué pasaría si llegaran a mi escritorio, con un problema? ¿Una pregunta? ¿Una idea? Que no pidieran, hilo, aguja, una fotocopia, una bolsa, un llamado de teléfono. Que pidan discutir, una idea”. Y siguen llegando: “Epicuro. Diógenes de Sinope. Zenón de Citio. Anaximandro. Empédocles. ¿Y mujeres? Diotima de Mantinea. Aspasia de Mileto. Hiparquía de Marones. Areta de Cirene. Temistocles de Delfos. Teano de Crotona. Perictione. Hypatia de Alejandría. Safo. ¿Y si sumamos a los modernos? Michel Foucault. Gilles Delueze. Jean-Paul Sartre. Martin Heidegger. Walter Benjamin. Theodor Adorno. Herbert Marcuse. Slavoj Zizek. Jacques Derrida. Cornelius Castoriadis. Byung-Chul Han. ¿Y mujeres modernas? Judith Butler. Simone de Beauvoir. Donna Haraway. Silvia Federici. Rosi Braidotti. Ángela Davis. Graciela Hierro. María Lugones. Elsa Cross. Juana Inés de la Cruz. Rosa Lida de Malkiel. Dora Barrancos. María Luisa Femenías. Ofelia Schutte. Ángela Uribe. María Teresa Stuven. Claudia Leal. Mariela Chaul. Djamila Ribeiro. Suely Rolnik. María Rostworowski. Roxana Crisólogo. Olga Portuondo Zúñiga. Sara Gómez. María Esther Grillo. Virginia Mórtola”.

En cierto momento Marcusse la persigue, ¡en su hora de almuerzo!, para discutir sobre el arte. Pero ya se acaban los 45 minutos, y sabe bien Agustina que “no es pertinente, en cierto contexto, mantener ciertas conversaciones. Me sigue sonriendo. Al volver de mi descanso, una cañería rota inundó cinco centímetros de un espacio importante para el funcionamiento administrativo cotidiano. Sin demasiado trámite, me arremango los pantalones, y barro el agua con todas mis fuerzas. Al cabo de unas horas no quedaba una gota. Soy la Coordinadora: Desarticulo el ataque de lo imprevisto”.

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Es capaz de convocar a esta pequeña multitud. ¿Alguien lo sabe?

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Acaso, el mayor acto de colonización, que se reactualiza cada vez -1492 está allá lejos y hace tiempo, y está también atravesando los siglos cada día-, sea que no, que nadie lo sepa.

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