
Si la historia, y la literatura, enseñan…
“Todos mis hombres aceptan la rendición menos uno
… y la hierba verde renace de los carbones”
Ernesto Cardenal
«Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo;
designaron príncipes, pero sin mi aprobación.
Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio.
Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos.
¿Hasta cuando no podrán recobrar la inocencia?
Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano y no es Dios.
Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos.
Porque siembran vientos y recogerán tempestades.
Tallo sin espigas no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros».
Oseas, 8
«Tú mi paciencia mi paciente mi pariente
Garganta suspendida órgano de la noche
Reverencia que esconde todo el cielo en su gracia
Prepárale a la venganza el lecho en que naceré»
Paul Eluard
«¡Oh madre mía! ¿Qué habéis hecho?
Mirad: los cielos se abren, los dioses miran abajo y ríen ante esta escena contra natura.
¡Oh madre mía, madre mía! ¡Oh! Habéis logrado una feliz victoria para Roma; pero en cuanto a vuestro hijo, creedlo, ¡oh!, creedlo, le habéis infligido una derrota muy peligrosa, si no es mortal. Pero esperemos al porvenir»
Shakespeare, Coriolano