
A partir de
Éxodo, de León Uris
¿Carga una persona el peso de la historia? ¿Y puede soportar su peso?
***
Sí, la carga y puede soportar su peso. Ciertas personas, en ciertas circunstancias.
En circunstancias épicas de la historia; que emergen acaso imprevistamente, permitiéndonos extender nuestra mirada a lo largo de los milenios, traspasando las obras que nos legaron sus historias, en un presente que parece que no puede contenerlas mientras se desarrollan entre nosotros.
***
En la historia de Barak Ben Canaan y Sarah su mujer, y su hermano Akiva, y sus hijos Ari y Jordana Ben Canaan, judíos en la Palestina de 1930 y 1940. Que fue la historia de sus padres, los Rabinsky, en Ucrania a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. Que fue la historia bíblica de Bar Kochba, Akiva, Bar Giora, Josué, Gedeón, Joab, Rua, Ester, Sara, Deborah.
En la historia del paso de la esclavitud a la libertad. Que fue la salida de los ghettos y los pogroms europeos y rusos. Que fue la historia de los campos de exterminio nazi y del ghetto de Varsovia. Que fue la historia de los campos de concentración ingleses a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Que fue la historia de la opresión romana en Palestina. De la Cruzadas. Del Egipto de Moisés.
En la historia de la salida de la masacre, las matanzas, la opresión. De “sublevarse contra dos mil años de indescriptibles persecuciones”. De Josué y Bar Kochva entre tantos más, al levantamiento del ghetto de Varsovia, a los Amantes de Sion, a Leo Pinsker, a los Bilu, a Teodor Herzl y el sionismo, al Hashomer, a los Guardianes, a la Aliyah Bet, al Haganah, al Palmach. Al estado de Israel, “aquí el pueblo judío escribió y entregó al mundo la Biblia”.
***
[Gesta truncada, en un presente ominoso para esa épica].
***
Épica que es Destino. Que es Milagro.
Es que aún el desencantado mundo weberiano contiene todo aquello. En esos tiempos -días, meses, años, décadas- en que “no obstante, cuando ves lo que han hecho con esta tierra, no eres realista si no crees en milagros”.
***
Personas que toman el peso de la historia sobre sus hombros. Ari Ben Canaan bien lo sabía cuando conversaba con el general inglés Haven- Hurst: “Las condiciones del medio en que he vivido y las desdichadas circunstancias de mi nacimiento lo dispusieron así. En el fondo de mi corazón soy un labrador”. Un labrador que en aquel barco chipriota al que rebautizaron ‘Éxodo’ llevó a decenas de niños judíos inmigrados de la Europa de los campos de exterminio nazi al final la guerra a la Tierra Prometida, infligiendo un golpe moral a la poderosa Inglaterra. Con las armas de su convicción, que eran las de su fe. Iban allí entre ellos Karen Hansen Clement y Dov Landau, sobrevivientes de los horrores nazis. Iba con ellos la enfermera americana que se convertiría en una “Amiga”, junto con el oficial inglés P. P. Malcom, Kitty Fremont. Venciendo al mundo entero. El momento era propicio.
***
Todavía reinaba la noche en el mundo entero. Y, “por la noche se hacía la misma pregunta que todo judío se había hecho desde la destrucción del Templo de Jerusalén y la dispersión de su pueblo hacia los cuatro puntos cardinales como errantes eternos, dos mil años atrás. Karen se preguntaba: ¿por qué yo?”. Y cada cual lo mismo: “¿Por qué habría permitido Dios que seis millones de personas de su pueblo muriesen asesinados?”.
***
Un hecho convulsivo pero pedestre abría un canal de luz en medio de aquella noche. Mark Parker, el periodista americano que ayudaría a Ari Ben Canaan, lo sabía, cuando tenía ya claro que el Mandato británico de Palestina se acercaba a su término: “Un sinfín de gentes en el mundo entero han decidido gobernar sus destinos por sí mismas. En este siglo las colonias han pasado de moda. Nuestros amigos ingleses están aguantando una casa que se desmorona. Mira, te presento al soldado del nuevo imperio -dijo sacando un dólar de su bolsillo-. Tenemos millones de estos soldados verdes avanzando hacia todos los confines del mundo. Es la mayor fuerza de ocupación que hayas visto nunca. Será una conquista incruenta. Pero Palestina, ¡ah, ese es otro caso! Se trata de una aventura que casi tiene algo de aterrador”.
¿Y por qué?
Porque “un puñado de hombres se ha propuesto resucitar una nación que ha estado muerta durante dos mil años. Jamás ha ocurrido otra cosa semejante”.
***
Sí, armados con una fe invencible -sea la que fuere- ciertas personas, en ciertos momentos históricos en que renacen sin aviso la épica, el destino, el milagro, pueden cargar sobre sus hombros el peso de la historia, y soportarlo.