Argos el ciego, de Gesualdo Bufalino

A partir de

 

argos el ciego Gesualdo Bufalino

 

“Un escritor infeliz decide curarse escribiendo un libro feliz” Genial comienzo, ¿lo logrará? “Erase una vez un muchacho que creía ser un viejo, ahora los papeles se han cambiado, el viejo se ha fingido muchacho”. ¿Con qué se encontró entonces? Relatando(se) repetía “el famoso subterfugio de Scherezade: contar para no morir”. Al final resultó, “un velo”, “teatro de teatro”, un “simulacro”. No simules, sino contarás solo eso, un velo apenas, simulacro de un simulacro.

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