Píldoras de la crítica. Escritoras chilenas 1920-1970. Andrea Kotow y Ana Traverso

Píldoras de la crítica. Escritoras chilenas 1920-1970. Andrea Kotow y Ana Traverso

(Apenas un breve extracto para pensar, sin hacer crítica de la crítica, ni hacerse parte de entreveros, ni tener que recorrer estos caminos)

“¿De qué hablamos cuando hablamos de escritura de mujeres?”. De “una plataforma estratégica de enunciación”: una “estrategia visibilizadora”, de “su potencial político, si por ello entendemos y la conciencia y posibilidad de cuestionar relaciones de poder imperante. Existe una escritura de mujeres porque no existe una escritura de hombres, pues ésta ha asumido un carácter universal”.

Cuando comienza su escritura a inicios del siglo XX no sólo alteran las “prácticas acostumbradas de las mujeres”, sino, también: “transformará la noción tradicional de ‘escritor’”. Pero, ¿en qué sentido?: “con la aparición de la mujer como posible escritora y rival, la imagen del literato se fue virilizando cada vez más”. Los críticos asocian lo masculino a la inteligencia, el espacio público, lo nacional y lo universal, etc. Y lo masculino a la intuición, el intimismo, el sentimentalismo.

En los ’20, las escritoras se inscriben, con sus particularidades, a las tendencias de la llamada novela de la oligarquía, con centro en la hacienda.

En los ’50, “muchas de nuestras escritoras hacen girar sus obras de forma reiterada e insistente en torno al hecho de ser mujer”. Y sus temas, problemas, protagonistas, girarán en torno a las culpas, las enfermedades, el silencio, el suicidio, el deseo.

Por lo que, puestas ante el espejo, en un recorrido que fue “una batalla”, se “vuelven contra sí mismas”, con una escritura en primera persona “las narradoras buscan escribir para escribirse, anhelando “la aprobación de otro que, al mismo tiempo, es rechazado”: lo que hacen es “exhibir lo que se desea tachar”.

(¿Exhibir? ¿el recurso de la primera persona un escribirse? ¿no se replica así la atribución de aquella crítica y su virilización de la literatura?). También, de todos modos, encontramos que no se trataba de una “estrategia de la debilidad”, sino “un lugar de denuncia”.

Entre esas posibilidades, las podemos leer, seguir leyendo, volver a leer, empezar a leer.

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