La templanza, de María Dueñas

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La templanza, de María Dueñas

“¿Qué pasa por la cabeza y por el cuerpo de un hombre acostumbrado a triunfar, cuando una tarde de septiembre de le confirman el peor de sus temores?”. Es que Mauro Larrea, emprendedor, llegado de España a México atraído por la plata de sus minas, comenzando como obrero, decidido a dejar de serlo, iniciando diversos emprendimientos, recurriendo a usureros, logrando salir de sus garras, está, ahora, en la ruina.

Nunca sabremos qué pasa por su cabeza y por su cuerpo. Aunque se presenta como esforzado emprendedor, conoceremos desde dentro de qué se trataban esos esfuerzos: seducir a la hija del encargado de la Junta de Minería que resguardaba el compromiso de explotación de la Mina Las Tres Lunas para robar los papeles de la oficina y no los transfirieran a otros interesados hasta salir de su ruina. Partir a Cuba anunciando iniciaría nuevos negocios sin dar a conocer su quiebra y aceptando resguardar parte del patrimonio de sus conocidos en México. Jugarse una fortuna que no tenía a cambio de unas propiedades en Jerez, cerca de Cadiz, en una partida de billar con Gustavo Zayas, marido de Carola Gorostiza .

Un golpe de suerte. Esto le permitió, comenzar a rehacerse. Ganó. Unas viñas, una bodega, una antigua casa patronal lo esperaban en España. Y allí, los mismos caminos secretos de estos emprendimientos: presentarse como Luis Montalvo, el antiguo propietario de aquellas tierras, aunque fuera para proteger los intereses de Soledad Clayton, prima de aquel antiguo propietario, familia que padeció tragedias hasta terminar en apostar sus propiedades uno de sus descendientes. Amenazar físicamente a quien amenazaba con despojar a Soledad de su fortuna. Intimidar a Carola Gorostiza en su pretensión de recuperar aquellas propiedades perdidas en una mesa de billar.

Allí estaba el emprendedor minero. “En eso consistía el juego en España, en las Antillas y en el México independiente; en el más alto salón y en el más triste burdel. Se apostaba, se jugaba, y, a veces se ganaba, y a veces se perdía”.

Acaso, más que la historia trágica de una familia, una historia secreta de los emprendimientos.

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