El revés del alma, de Carla Guelfenbein

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El revés del alma, de Carla Guelfenbein

Todo parece girar alrededor de Ana Bulnes (llena), fotógrafa y por eso mismo viajera por todo el mundo, 21 años viviendo en Londres por la fuga de su padre a raíz de una estafa, y ahora de vuelta en Santiago porque la detención de Pinochet puso a Chile de nuevo en el centro de las noticias, moderna y liberal, sensual pelirroja seductora de todos los que giran alrededor suyo, siempre jugando con todos los que la rodean, siempre en movimiento, cambiante, insatisfecha, amante de ministros, embajadores, mujeres de la aristocracia inglesa, profesores de Cambridge, de los amigos de su padre, en su niñez besos con su primo Joaquín a escondidas en la casa de su abuelo. Y con un fondo de cruel dolor oculto. Envidiando casi sin permitírselo la felicidad de una familia y el amor que le profesan los tres hijos de Cata (vacía) con Joaquín, Cata, un objeto, controlada, preocupada de su apariencia, siempre en escena, que ve con envidia la libertad de Ana, añorando su niñez cuando todo te sorprende y todo es posible, en cambio ahora nada parece depender de ella misma. Menos que menos Daniela (carente), su hija mayor, actriz de teatro en papeles secundarios, tímida, distante, fría, con baja autoestima, anoréxica, novia de un galán de televisión, Rodrigo Bauer, con quien se va a vivir y después de dos años viviendo fuera de su casa Cata ni conoce la nueva vida de Daniela, de la que se entera por su amigo Gabriel, sorprendiéndose de saber que es alegre, que contiene a sus amigos. Hasta que se enfrentaron con su soledad, con su fragilidad y puesta en escena, con su ardor descontrolado y ciego, con el revés de su alma. Descubrimiento de uno mismo que produce desesperanza en boca de Joaquín, y en boca de Ana la afirmación esperanzada del impulso vivo de la pequeñez que cada uno carga buscando siempre algo, en lo que se resume la vida.

Ana, Cata, Daniela (desamparadas, frágiles). Espejos invertidos unas de las otras. Pero más que eso. Cada una con su faz oscura y su faz brillante. ¿Cuál es tu lado oscuro, si brillas?, ¿cuál tu brillo si estás oscurecido?, ¿cuál es tu trama?, ¿cuál tu revés? Y reconocerlo y reconocerse, te permite todas las reconciliaciones.

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