La araña, de Clarice Lispector

A partir de

La araña, de Clarice Lispector

Virginia de su casa en Granja Quieta, en Brejo Alto, a la ciudad, y de vuelta a la casa, y de nuevo a la ciudad. Buscando. En esos viajes. En el último, se preguntaba “¿Qué había sucedido?”, pero, “ignoraba qué buscaba saber con esa pregunta”.

Tal vez eso había sido siempre. ¿Pero por qué?

Acaso, porque en una vida marcada por el silencio. Al entrar en su casa, de niña, “encontrábanse el vacío el silencio, y la sombra”. Cuando todos se reunían ante la mesa el padre “había impuesto cierta especie de silencio con su cuerpo astuto y quieto”. Y ella, Virginia, allí, y siempre, “se concedía el privilegio de no exigir gastos y palabras para manifestarse”.

Y el vacío: “Los días en la Granja Quieta respiraban anchos y vacíos como el caserón”. No solo los días, se desliza hacia el suelo, solo le toma un segundo “sintiéndolo entonces vacío, grande como un mundo no poblado”.

Y la falta de deseo, se está allí, en la casona en la ciudad, “para pensar profundamente uno no debía recordar nada en particular. Se purificó de recuerdos, se quedó atenta. Como para ella era fácil no desear nada se mantuvo parada sin siquiera sentir las sombras negras del sótano … Poco a poco iba consiguiendo un pensamiento sin palabras … El silencio continuaba ceniciento y leve”, sin percepciones también, “todo era libre y no se estaba ligada a lo que existía”.

Y la evitación. “Librarse de la maternidad, del amor, de la vida íntima y frente a la espera de los otros rechazarse, ponerse dura y cerrada como una piedra … el alma fruncida evitaba, evitaba”.

Para darse cuenta entonces que de ese modo, “no sabía que buscaba con seriedad las verdaderas causas”, pero… “sin encontrar nada”.

El silencio, el vacío, la falta de deseo, la evitación.

Acaso, entonces, fuera una oculta, silenciosa, resignación: “sin un pensamiento, un deseo un recuerdo, ella era imponderablemente aquello que ella era”. Es que solo  se trataba se “ser así”, “como la luciérnaga es para la gente … Sin que nadie sepa como es, si se está apareciendo o desapareciendo sin que nadie adivine, ¿pero piensas que mientras tanto uno vive? Vive, tiene historia y todo, como la luciérnaga”. Más tarde, en la ciudad, se diría que “nada le había sucedido … una persona podía gastarse siendo solamente”.

Un fondo de tragedia: nada que te suceda, una callada vida interior, una falsa libertad, una resignación, y así gastarse, solo ser, resignada, así.

(Corregidor. Traducido por Haydeé M. Joffré Barroso)

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