Aire de Dylan, de Enrique Vila- Matas

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Aire de Dylan, de Enrique Vila- Matas

Las múltiples personalidades del padre de Vilnius tan parecido en su aspecto a Bob Dylan, el gran escritor Lancastre, chocaban con la búsqueda de autenticidad de su hijo, que era, con su novia Débora amante de su padre antes de que muriera, retoño de Oblomov, la desidia, el desgano, en estos tiempos posmodernos: “Al igual que Dylan, mi padre fue un raro. Y al igual que este, consiguió que la gente lo adorara sobre todo porque no sabían muy bien quién era y podían imaginarlo a su gusto … Mi padre –en su faceta de gran enigma y caravana de diferentes personalidades en una sola”.

Con desidia, buscaba su autenticidad y romper así con su padre, preguntándose “¿Quién soy? … Mi familia es aire y yo soy mezcla de las voces y recuerdos de distintos vivos y muertos”.

Es que el padre se esforzaba por ser de vanguardia, y en ese esfuerzo, no podía ser libre. Por eso Vilnius quería independizarse del padre, ser libre y… no hacer esfuerzo alguno.

Vilnius y Débora, artistas jóvenes, artistas de la desgana, jóvenes artistas de la indolencia, no se dedicaban a nada concreto, una sociedad que se sentía atraída por lo infraleve. Homenajeando el “aire de Paris” de Duchamp se autotitularon “Aire de Dylan”, buscando contener su esencia, la esencia de su tiempo, hombres de tantos personajes y personalidades. Para ser como “el aire, ese aire que es la materia de la que estamos hechos, leve viento de vida y muerte, aire de todas las máscaras, aire de Dylan”.

Ya que “la humanidad no cambia, todo se repite de mil modos distintos”, en “el ingrato teatro de nuestro destino”.

Hay un solo intento de resistencia anti-posmoderna, el amigo escritor que les advierte que “el carácter … se forja en los rigores del combate”.

No les preocupa, “ninguno de nosotros era una isla, ninguno es algo completo en sí mismo, sino un fragmento del continente, una parte del conjunto de nuestra sociedad de aire”. Y Vilnius comienza pasado el duelo de la muerte, a intercambiarse con su padre.  

¿Oblomov o el rigor del combate? Sólo en parte es una elección.

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