
“Hubo un tiempo en que éramos personas por quienes la gente se interesaba, teníamos amigos que nos querían y los caseros sabían que pagábamos regularmente el alquile”.
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[Ayer… ]
Fuimos expulsados de Alemania porque éramos judíos
[¿Y hoy, y ahora, y mañana? …]
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Según parece, nadie quiere saber que la historia contemporánea ha creado un nuevo tipo de seres humanos: aquellos que son con finados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos
…
Educados en la convicción de que la vida es el más alto bien y la muerte la mayor desgracia, nos hemos convertido en testigos y víctimas de un terror peor que el de la muerte —y sin haber sido capaces de descubrir un ideal más elevado que la vida—.”
(Hannah Arendt, Los refugiados)