900 días. El sitio de Leningrado, de Harrison Halisbury

A partir de

 

900 días. El sitio de Leningrado, de Harrison Halisbury

 

Tres guerras en una.

La del tiempo de los diplomáticos, los altos jefes militares y sobre todo de Stalin y su casta, que desoyó todos los avisos fundados del ataque nazi, que con sus terribles purgas de los ’30 en el Ejército Rojo y en la propia Leningrado, debilitó sus fuerzas, abriendo el camino a los ejércitos pardos, ordenando inclusive no responder atacando para no provocar cuando ya las tropas de Hitler estaban en las inmediaciones de la ciudad, dispuestas, por orden de Hitler, a hacerla desaparecer literalmente por ser cuna de la revolución y el bolchevismo.

La del tiempo de los mandos medios, que lograron primero frenar el avance nazi en 1941, después no retroceder en 1942, y después empezar a romper el terrible cerco en 1943, teniendo que sortear la inaudita continuidad de las intrigas burocráticas de la casta stalinista del Kremlin, sus arbitrarios cambios de mando, sus desastres militares, su falta de apoyo en hombre y armamentos.

Sobre todo, la del tiempo del pueblo de Leningrado, que protagonizó su propia epopeya, bajo un cerco casi total de 506 días, sometida a su prueba suprema, enfrentar “los generales hambre, frio y terror”, con sus historias escalofriantes: vas caminando por la calle ves un hombre azulado, sigues, te devuelves y lo encuentras caído muerto sin un gemido; entras a una casa destruida por las bombas, una mujer sentada, te acercas, está muerta hace días; a otra, al lado de una mujer muerta, sus niños llorando; comiendo un “pan” hecho de pasta de celulosa, de aserrín; empujados al canibalismo en algunos casos; debilitados a tal punto, que ni con el hambre podían: 4 hombres encuentran una res de 16 kilogramos, sin fuerzas, no pueden levantarlo y se ven obligados a abandonarla aunque están muriendo de inanición. Y con estos horrores encima, la formación del Consejo de Defensa de Leningrado, de los Voluntarios del Pueblo, haciendo de la ciudad una fortaleza para resistir, borrando las señalizaciones ante una eventual entrada nazi, levantando barricadas, nidos de ametralladoras, sistemas de comunicación y abastecimientos por los alcantarillados. Todo obstaculizado por Stalin, que temía más que nada el armamento del pueblo. “Ahora sabían la amarga verdad. Nadie iba a salvarlos: ni Stalin ni el Ejército Rojo. Solo ellos mismos podían hacerlo, cada hombre y cada mujer, luchando como pudieran; sólo los hombres y mujeres corrientes de Rusia, combatiendo mientras les quedaran fuerzas”.

¿Pero cómo sobrevivieron a estas terribles condiciones? Por “la fe en la victoria”. Por la esperanza. “Lo principal era olvidar el hambre, y trabajar, trabajar y animar a los camaradas para que siguieran trabajando. El trabajo fue nuestra principal fuerza vital. Todo lo hacíamos juntos. Cuando uno recibía algo lo compartía con los otros. Lo principal era ayudar a los más débiles”. “He perdido a todos mis seres queridos. Pensé que no lo soportaría. En cambio, ahora estoy dispuesta a todo. Si he de morir, moriré. Ya no me asusta la muerte”. “Tal vez por pura tenacidad animal”.

Una de las poetizas de la ciudad, Vera Inber, “habló por primera vez en la radio de Leningrado. Recordó que Alejandro Herzen, el crítico ruso del s. XIX, demócrata y patriota, había dicho una vez que ‘los relatos del incendio de Moscú, de la batalla de Borodino, de la batalla de Beresino, de la caía de París, fueron los cuentos de hadas de mi infancia, mi Ilíada y mi Odisea. De igual manera`, dijo a sus oyentes, Rusia escribía hoy nuevas Odiseas y nuevas Ilíadas para las futuras generaciones”. Y sí, escribieron una epopeya de horror y heroísmo.

 

6-9-2016900 dias el sitio de leningrado, de harrison salisbury

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s