Crónicas de pobres amantes, de Vasco Pratolini

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Crónicas de pobres amantes, de Vasco Pratolini

¿Y cómo es la vida? Pero no la vida en tiempos normales, sino la vida cuando se ve sacudida por grandes, y trágicos, acontecimientos históricos, la vida después de la Primera Guerra Mundial y el ascenso del fascismo. La vida es como es la vida en el callejón vía del Corno, en Florencia, “en el que cada amanecer hay abundancia de hechos, así, con su épica humilde”. Y deberíamos agregar, con la indiferencia mutua entre sus diversos planos superpuestos. Planos que contenían, entremezclados pero indiferentes, la militancia política, la sobrevivencia cotidiana, los pobres amores, los odios furibundos, las traiciones, las frustraciones y represiones íntimas, los abusos, la alegría de las fiestas del vecindario. Son los planos de la vida en los que viven el  herrador Corrado, militante del Partido Comunista y responsable de su aparato clandestino, y Mario dirigente de la Juventud Comunista, y Ugo, plagado de dudas, expulsado del Partido y probado en la prueba decisiva de la Noche del Apocalipsis, cuando las Bandas Negras hicieron su festín de  muerte.

Carlino, violento fascista, y Osvaldo, fascista lleno de dudas, que probará su lealtad la Noche del Apocalipsis, después de confesar bajo golpes a Ugo quiénes integraban la lista de la muerte de esa Noche fatídica.

Los Angeles Custodios, Aurora, Milena, Bianca, Clara, enamoradas, decepcionadas, seducidas, abandonadas, por Nesi, Otello, Alfredo, Mario, Bruno.

La Señora, rica, poderosa y antigua madama, que al quedar viuda descubre su arrebato por las mujeres, a las que atrapa en sus desolaciones, seduce, y somete. Hasta que logran liberarse de ella, e irse, una por una, Aurora con Nesi primero y Otello después, Gesuina con Ugo, Liliana con Otello, ganándose el odio misógino de la Señora.

Las putas del Hotel Cervia que regentea Ristori, Rosetta, Olimpia, Donatta, Ada, Elisa.

La Banda de los Ladrones del Moro y Cadorna, que esconden su botín en lo de Giulio, que no los traiciona al caer, pero que sí son traicionados por Nenni.

Militantes del Partido Comunista, fascistas, pobres amantes, ricas poderosas, seducidas y sometidas, putas, ladrones. Valientes, justos, traidores. Carboneros, herreros, tranviarios, comerciantes, policías, barrenderos, barberos, remendones, vendedores. Cada uno viviendo sus “épicas humildes”, sus grandezas y miserias, en los diversos planos superpuestos de la vida, indiferentes entre sí. Pero cuando la vida se ve así sacudida, ¿es posible permitir esa indiferencia?, ¿es simplemente así, la vida, debe serlo?

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