Los besos en el pan, de Almudena Grandes

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Los besos en el pan, de Almudena Grandes

La familia Martínez Salgado, Pepe y Diana con sus tres hijos, logran sobrevivir, a duras penas: a Pepe, ingeniero aeronáutico, le rebajan 10% su sueldo, sobre Diana, endocrinóloga, además, pende la amenaza permanente de cierre del Centro de Salud donde trabaja. Pero lo logra, como Amalia con su peluquería, y Pascual con su bar.

¿Resistirán? ¿Podrán enfrentar la terrible crisis que asola a España? Los abuelos lo dudan: “si fuera más joven no estaría tan preocupada, porque para crisis, las que he tenido que chuparme yo, hijo mío. Pero nosotros podíamos, nosotros éramos fuertes, estábamos acostumbrados a sufrir, a emigrar, a pelear, y sin embargo ahora… No te ofendas, pero ahora sois de una pasta más blanda. Os ahogáis en un vaso de agua… ¿Qué podría hacer yo para animarme, para animarles a ellos? ¿Qué podría hacer para que entiendan que no hay que resignarse a lo que venga, sino imponerse a las cosas, negarse a aceptar toda esta ruina?”.

Otros no lo logran. María Gracia pierde su empleo como aprendiz en la peluquería, ahora está de empleada doméstica, pobre, ya envejeciendo, hace mucho que nadie le dice nada lindo, excepto Antonio que desayuna cada mañana en el mismo bar, pero ninguno se atreve a acercarse; hasta que ella se decide, pero Antonio dejó de ir. Desempleado, separado por la caída en la pobreza, cae en el alcoholismo. Llegó a su límite, y dejó una carta: “Bar de Maricarmen. Metro Bilbao. Para ella: Lo siento mucho. Siento no haberte conocido. Me habría gustado mucho porque tú me gustas mucho. Pero no puedo más”.

Juntos, ni sobreviven, ni son vencidos. Cuando se acerca el cierre del Centro de Salud del barrio, todos, “negros, mulatos, mestizos, amerindios, magrebíes y blancos de todos los matices”; la maestra de 90 años, el facho Venancio de 86 años, los chicos con sus molotovs, los comerciantes, los de la casa okupa, los mismos bomberos llamados para ayudar a la policía, resisten el cierre, el cerco policial, y vencen.

Pero entonces, ¿de qué pasta están hechos?

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