Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño

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Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño

Las vanguardias literarias son caminos para traer la modernidad a nuestros países. Unas y otras se enfrentan entre sí por cuáles caminos recorrer. Se enfrentan con sus antagonistas, los realvisceralistas y los estridentistas con Octavio Paz. Se enfrentan las tendencias literarias: la literatura homosexual (la poesia), la heterosexual (la novela), la bisexual (el cuento), y sus corrientes internas: maricones (como Vallejo), maricas (como Huidobro), mariquitas (como Lezama Lima), locas (como Westphalen), bujarrones (como de Rokha), ninfas (como Gelman), filenos (como M.J. Othon).

Sumergidas en las vidas de jóvenes pobres, bohemios. Chilenos, uruguayos, franceses, estadounidenses, en México; jóvenes europeos recorriendo Europa; camareras de cafés buscando parejas en los clientes; putas y sus chulos; buhardillas de jóvenes latinoamericanos en Europa; cogidas a granel; probando drogas, vendiendo drogas; sobreviviendo; discutiendo las tendencias literarias; viviendo su época: haciendo la revolución, en el Chile de Allende, y sufriendo el golpe.

Vanguardias políticas: trotskystas, periferias de los trotskystas, algún stalinista, algún maoista.

Entremezcladas en las acciones y los hechos del chileno Arturo Belano y el mexicano Ulises Lima: el taller de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras;las reuniones del realvisceralismo; la huida del DF a Sonora, escapando del chulo Alberto, buscando a la poeta Césarea Tinajero; el largo viaje fuera de México (Europa, Israel, Africa, Centroamérica); la separación de las vidas de los dos amigos; el final del realvisceralismo; la decadencia, enfermedades, penas, amores, hijos, búsquedas, alegrías, depresiones. Descubriendo que la alegría son los esfuerzos y los sueños + los fracasos. Y también que aquella intensa experiencia te enseña que la juventud, entonces, viéndola después, no es más que un fraude. Y también, que sus vidas no son más que una milagrosa e inútil inocencia. Y también, “que en aquellos años la vida era maravillosa, y a los problemas los llamábamos sorpresas”.

La fundación de Estredentópolis, la ciudad de la vanguardia literaria.

Todo eso, sí. Sumergido y entremezclado. ¿De qué se trata entonces?, ¿qué es todo esto que vivimos, que leemos? “No se trata de los realvisceralistas, no has entendido nada, buey. Y yo le dije: ¿de qué se trata, pues? Y Norman, para mi alivio, dejó de mirarme y se concentró durante algunos minutos en la carretera, y después dijo: de la vida, de lo que perdemos sin darnos cuenta y de lo que podemos recobrar. ¿Y qué es lo que podemos recobrar?, dije”.

Solo nosotros, ahora, cada uno, puede respondérselo. Una y otra vez.

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