Todo fluye, de Vasili Grossman

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Todo fluye, de Vasili Grossman

Es la decepción de la Revolución. El Estado stalinista amo de las vidas de loos seres humanos y déspota destructor de la libertad, cuando “la historia de la humanidad es la historia de la libertad”. Asesinada por Stalin la generación de la Revolución, nada queda de perspectivas revolucionarias. Y así, la referencia a la milenaria alma rusa, servil, esclava, que Lenin habría refundido en su nuevo Estado.

Es la visión de Iván Grigorievich, tras 29 años en los campos de concentración de Stalin. Tras saber, por las cartas de su amor, de la hambruna a la que Stalin condenó en los ’30 a todo el campesinado de Ucrania, empujándolo en muchos casos al canibalismo, a las madres oyendo el llanto hambriento de sus niños, huyendo de sus casas para no escucharlo, enfureciéndose y castigándolos, amándolos dulcemente mientras lloraba por ellos. Tras las delaciones. Tras los Procesos de Moscu y las mentirosas confesiones. Tras el encuentro en el campo con su delator, ahora él delatado como “enemigo del pueblo”. Tras la corrupción y los privilegios. “¿Era aquello socialismo”

Ya no importaba, para Iván Grigorievich, reflexionando sobre la milenaria alma rusa esclava. Sin salida.

Terminemos con la nota de humor con la que comienza. En ese Estado stalinista que todo lo organizaba y lo controlaba (las manifestaciones espontáneas, las adhesiones en masa a los koljoses, las reivindicaciones de los obreros, el amor del pueblo al Vozhd (Guía, Caudillo), las cartas de las madres a sus hijos soldados), “de repente, el 5/3/1953 murió Stalin. Esa muerte irrumpió en el gigantesco sistema de entusiasmo mecanizado, de ira y de amor popular decretado. Stalin murió sin que estuviera planificado, sin la indicación correspondiente de los órganos directivos. Murió sin la orden personal del propio camarada Stalin … En aquella muerte había un elemento de espontaneidad repentina, infinitamente extraña a la naturaleza del Estado stalinista”.

Hay algo más que le era infinitamente extraño: la Revolución. La Revolución mundial. Es que los de la generación siguiente a la de la Guerra Civil, “no creían, como habían hecho en tiempos de Guerra Civil, que la revolución mundial, la Comuna universal, se realizarían. Pero creían que en el socialismo en un solo país, la joven y nueva Rusia, estaba al alba del día socialista universal”.

Hoy parece clarear una nueva alba, y algo infinitamente extraño vuelve a contornearse. ¿Y acaso la historia no nos enseña?

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