Diálogos: El arco y la lira, de Octavio Paz

el arco y la lira de Octavio Paz

 

(No es novela ni cuento, a quienes aquí acogemos. Pero escrita por un novelista, un poeta, no es solo crítica o análisis. Es un diálogo entre escritores. Y creación de un espacio literario. Por eso también lo acogemos).

 

El desgarro del hombre, de aquí el poema. “La reunión de la palabra y la cosa, el nombre y lo nombrado, exige la previa reconciliación del hombre consigo mismo y con el mundo. Mientras no se opere este cambio, el poema seguirá siendo uno de los pocos recursos del hombre para ir, más allá de sí mismo, al encuentro de lo que es profunda y originalmente”.

 

No como pura continuidad del lenguaje, sino mediante la voluntad creadora armada de la violencia sobre el lenguaje, desarraigándolo “de sus conexiones y menesteres habituales”, porque las palabras poéticas están allí, en el sí mismo del poeta y en la pluralidad de sentidos del lenguaje, de las que extrae su ritmo. “El poeta encanta al lenguaje por medio del ritmo. Una imagen suscita otra. Así, la función predominante del ritmo distingue al poema de todas las otras formas literarias. El poema es un conjunto de frases fundadas en el ritmo”. Y así, logra re-crear arquetipos, modelos y mitos. Replantear el tiempo, cortando su fluir en un instante originario, “principia algo: un amor, un acto heroico, una visión de la divinidad, un momentáneo asombro ante aquel árbol o ante la frente de Diana”.

 

Y así nombra, nomina, y dijo NO a los dioses, y SI a la voluntad humana. Crea un nuevo sagrado. Y revela nuestra mortalidad y haber sido arrojados a un mundo hostil. Vida y muerte. Carencia y posibilidad. Duelo entre sujeto y objeto. Destino y Libertad. Dios y Voluntad. Desgarro re-creado una y otra vez. El ser humano constituido por todos los contrarios. Y desgarrado.

 

Enfrenta el desgarro. “Para el griego la vida no es sueño, ni pesadilla, ni sombra, sino gesta, acto en el que la libertad y el destino forman un nudo indisoluble. Ese nudo es el hombre”. Sófocles-Esquilo-Aristófanes; Calderón, Shakespeare. Cada época libró su propia batalla.

 

También, funda otro orden: “el poema no dice lo que es sino lo que podría ser. Su reino es del imposible verosímil”. El ser humano es una flecha tendida: a cada paso es otro y él mismo; ir más allá de si, ser otro.

 

La poesía es revelación de nuestra condición, desgarrada. Y por eso mismo re-creación, del hombre por la imagen, consagrado por la lira dándole un puesto en el cosmos, la totalidad de la vida.

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