Una canción de navidad, de Charles Dickens

una cancion de navidad charles dickens

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Una canción de navidad, de Charles Dickens

 

Scrooge “era un hombre que estrujaba, arrancaba… Duro y cortante… Secreto, ensimismado y solitario… El frío de su alma congelaba… era incapaz de dar nada”. Rechazaba la alegría navideña, mero gasto.

El espectro de su ex socio se le apareció, advirtiéndole su condena a vagar encadenado, “¡ay de mí! Siendo testigo de cosas en las que ya no puedo participar, pero en las que cuando vivía hubiera podido intervenir para su mayor ventura”.  Cosas que ahora carga, “es la cadena que forjé en mi vida. La fui forjando eslabón a eslabón, metro por metro. Me la ceñí por mi propia voluntad y por mi propia voluntad cargué con ella”.

Otros tres espíritus más se le presentaron, el espíritu de las navidades pasadas, el de las navidades presentes, el de las navidades futuras, haciéndole ver nuevamente esas cosas.

Conmovido, nostálgico, atemorizado, culposo, se dispuso a enmendarse. Con más de sesenta años. Y no era solo nostalgia, temor, culpa. Tenía que apurarse. “Comprendió claramente que el castigo de aquellos atormentados espíritus consistía en un ansia infinita de aliviar las desgracias humanas, careciendo de poder para ello”.

Cuando todavía es tiempo. “La conducta de los hombres puede hacer predecir el fin a que, de perseverar en ella, llegarán. Pero, si se altera esa línea de conducta, puede alterarse el fin”. Cambiar. Cuando todavía es tiempo.

 

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