El pintor de batallas, de Arturo Pérez- Reverte

el pintor de batallas arturo perez reverte

A partir de

 

El pintor de batallas, de Arturo Pérez- Reverte

 

“Contemplar el mundo mediante los dos únicos sistemas posibles: la lógica y la guerra”, concluyó Faulques que abandonó la fotografía de guerras por la pintura. Le faltaba perspectiva a lo que buscaba atrapar con sus fotos y no podía.

¿Qué quería atrapar? No sólo conocer las reglas. Conocer el enigma. Las leyes que nos rigen.

Porque tenemos “la certeza de nuestra fragilidad”. Porque “Nada es inocente. Ni nadie”. Porque es “infame condición”, la condición humana, sometida a las leyes naturales, de “un Universo que no tiene sentimientos”, “una amoralidad geológica”, una “ruleta cósmica”.

Conocer el enigma. Porque “las guerras… no son sino la vida llevada a extremos dramáticos”; son la “sublimación del caos. Un orden con sus leyes disfrazadas de casualidad”. “Leyes ocultas y terribles”. Inexorables. Inescapables. Naturales. “Digo que somos malvados y no podemos evitarlo. Que son las reglas de este juego”.

Conocer el enigma. Porque “no hay escapatorias. Nos gobiernan esas leyes inexorables”.

Pintaba Faulques un mural en su torre circular, buscando atraparlas, no una expiación o arrepentimiento. Sino convertir “el horror en leyes serenas”.

Irrumpió Ivo Markovic, el soldado croata que había fotografiado años atrás, y que por la foto fue identificado por los serbios, asesinaron a su mujer y su hijo, lo encerraron en un campo de prisioneros con sus torturas de cada día durante años. Iba a matarlo por esa foto culpable.

Lo vivió Markovic. Lo vio, ahora, en el mural. Lo entendió con Faulques explicándosela, explicándose, explicando el mundo. “¿Sabe Faulques? Gracias a usted ya no puedo creer en las certidumbres de los que tienen una casa, una familia y unos amigos”.

Pero, ¿cómo mira esa gente que, a diferencia de Markovic, a diferencia de Faulques, no estuvo allí? Una guía turística contempla su mural: “es terrible”; “ha debido de tener una vida extraña”; “hay algo maligno aquí”.

O la extraña era ella. El, buscaba poner “los dedos donde latía el pulso terrible de la vida”, contra “nuestra época (que) prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser”.

“¿No hay salida, entonces”. “Hay consuelos”: “la lucidez, el orgullo, la cultura. La risa. No sé. Cosas así”.

Tal vez. O tal vez ese Universo con sus leyes admite a la vez, a la guía turística y a Faulques, cada uno regido por sus propias leyes. Tal vez lo demás, todo lo que queda fuera del cuadro, no es mera apariencia, representación, copia, imagen. Tal vez, es otra vida, pugnando por prevalecer. Tal vez, esas leyes no son naturales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s