Madame Bovary, de Flaubert

madame bovary Flaubert

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Madame Bovary, de Flaubert

“Los apetitos de la carne, las codicias del dinero, las melancolías de la pasión”. Todo lo que exaltó y derrumbó a Madame Bovary.

Con sus lecturas en el convento y las historias de la lavandera. ¿Era eso? Pues con esas lecturas en realidad, trataba de “satisfacer imaginariamente sus ansias personales”.

Con, entonces, ese temperamento que desde temprano “buscaba emociones”. ¿Estaría allí la razón de su perdición?

No le impidió casarse con un médico rural, Charles Bovary, y Emma dejó de ser Rouault.

Con un choque de contrastes, “la mediocridad doméstica la impulsaba a fantasías lujosas, el cariño matrimonial a deseos adúlteros”.

No tardó en despreciarlo, admirarse de la riqueza de su vecino el marqués de Andervilliers, enamorarse de Rodolfo Boulanger y de Leon Dupuis, y entregarse desenfrenadamente, ciegamente, y era “como si hubieran cambiado de sitio las montañas”.

Con, entonces, la fantasía de “esperar un acontecimiento” ante “todo lo que la rodeaba en su inmediato contorno, campo aburrido, pequeñoburgueses imbéciles mediocridad de la existencia (que) le parecía una excepción en el mundo, un azar particular en el que ella se encontraba presa, mientras más allá se extendía hasta perderse de vista el inmenso país dela felicidad y la pasiones”.

En cambio, “el porvenir era un corredor negro, negro, y que terminaba en una puerta cerrada”.

¿Era ese acontecimiento León, o Rodolfo? Después de un tiempo, “de todos modos no era feliz, no lo había sido nunca. ¿Por qué aquella insuficiencia de la vida?”.

¿Dónde, Emma, reside el deseo? ¿En la fantasía, alimentada por las novelas? ¿En su temperamento, que buscaba emociones? ¿En la carencia de las riquezas que no tenía? ¿En el azar, acaso injusto? ¿En el vertiginoso vaivén entre el desánimo y la rebelión –ser libre- ante el negro porvenir? ¿En el vivo choque entre contrastes?

Pero, ¿hay deseo si solo sientes la insuficiencia de la vida; o hay, no deseo, sino un vacío -imposible de colmar, un abismo -peligrosamente magnético?

 

(Mondadori. Fundación Consuelo Berges, por la traducción)

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