ARTE Y LITERATURA. Máscara de carnaval, Beckmann. Siri Hustvedt

“Beckmann pintó Máscara de carnaval el último año de su vida, 1950, en Estados Unidos. Como muchos artistas e intelectuales alemanes se convirtió en un exiliado. ¿Qué estoy viendo? Percibo una presencia poderosa, imperiosa, amenazante y enmascarada. Pero podría bañarme en los colores: luminosos rosados y morados sobre negro. No me invade una sola emoción sino sentimientos encontrados: atracción, un atisbo de temor y algo de lo que experimento al levantarse el telón cuando voy al teatro. Me siento atraída por el rostro, como siempre, para intentar interpretarlo, pero no consigo encontrar en él una emoción … Ella parece estar mirándome, fría y desdeñosa tal vez, o simplemente indiferente. En la mano derecha tiene un cigarrillo, en la izquierda, un sombrero de carnaval. Los muslos abiertos enfundados en medias negras son de gran tamaño, como si estuvieran en primer plano, lo que crea la sensación de que se alza sobre mí: es la perspectiva de un niño. En el taburete que tiene delante hay cinco naipes con imágenes oblicuas. El marcado contorno negro de un rectángulo atraviesa la pintura que le define el muslo.

Es fácil ver en este lienzo un arquetipo del misterio y la sexualidad femeninos, otra edición de la mujer como el otro, y hay sin duda algo de eso. Este último cuadro no promueve la «profundidad». Los cuadros de Beckmann se volvieron más superficiales tras la Primera Guerra Mundial y él sin duda se vio influenciado por los mismos movimientos que había criticado, y por Picasso en particular, aunque lo que me interesa aquí es mi inquietud y mi perplejidad como espectadora. Con Beckmann regresan los temas del baile de disfraces, el carnaval, la commedia dell’arte, el circo, las máscaras y el acto de enmascararse. El carnaval es el mundo al revés, el confuso reino de las inversiones y los cambios radicales en el que la máscara no solo sirve de disfraz sino también de revelación. La autoridad y el poder políticos se convierten en chistes patéticos y el deseo sexual corre desenfrenado. El burgués Beckmann fue el autor del tratado ferozmente irónico «The Social Stance of the Artist by the Black Tightrope Walker» (1927). «El genio en ciernes —escribió— debe aprender ante todo a respetar el dinero y el poder». A lo largo de la Primera Guerra Mundial, en la que sirvió como médico, Beckmann vio el mundo patas arriba o del revés. En una carta fechada en 1915 escribió de un soldado herido: «Era atroz cómo podías de pronto mirar a través de la cara, cerca del ojo izquierdo, como si fuese una jarra de porcelana rota». Las inversiones existen en el arte. A muchos de los cuadros de Beckmann se les puede dar literalmente la vuelta sin que pierdan su forma, como si hubieran sido concebidos para ser colgados boca arriba, boca abajo y de lado. Un buen ejemplo es The Journey on a Fish, con sus máscaras, una femenina para el hombre, una masculina para la mujer. Interacción de género. Cambio de roles”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s