
El nuevo Antiguo Régimen. La palabra autorizada y la desautorización de la palabra muda
“¿Qué está pasando en el mundo?”
(Errante pregunta de los errantes machiguengas de Vargas Llosa al echarse a andar)
“He procurado no reírme de las acciones humanas, ni deplorarlas ni odiarlas, sino comprenderlas”
Spinoza
El hablador que nos trajo Vargas Llosa. “Después, los hombres de la tierra echaron a andar, derecho hacia el sol que caía. Antes, permanecían quietos ellos también”. ¿Por qué comenzaron a andar? Antes, “nunca faltaba qué comer”. ¿Después? “¿Qué está pasando en el mundo?”. “Hay que hacer algo, decían … Echarse a andar, ordenó Tasurinchi”. Y “aquí estamos. Yo en el medio, ustedes rodeándome. Yo hablando, ustedes escuchando. Vivimos, andamos. Eso es la felicidad, parece”.
Tasurinchi le pedía: “Habla, habla, te queda mucho por decirme”. “No se cansaba de escucharme. Me hacía repetir las mismas historias: ‘Así, cuando te vayas, volveré a contarme yo mismo lo que ahora me cuentas’, diciendo. ‘Qué miserable debe ser la vida de los que tienen, como nosotros, gentes que hablen’, reflexionaba. ‘Gracias a lo que cuentas, es como si lo que ha pasado volviera a pasar muchas veces’”.
Saúl Zuratas, Mascarita. Fue a la selva de la Amazonía peruana entre machiguengas, con el Instituto Lingüístico y con su utopía arcaica y antihistórica, sí, pero rescató en conversaciones de años más tarde, aquella figura, el hablador. Perdida en la bruma de los tiempos. “¿Era un jefe o mentor de toda la comunidad? … Tal vez el hablador ejercía un liderazgo espiritual, tal vez realizaba ciertas prácticas religiosas … o algo así como los correos de la comunidad … Es probable que sea asimismo, la memoria de la comunidad”. Más aún: “con el simple y antiquísimo expediente -quehacer, necesidad, manía humana- de contar historias, eran la savia circulante que hacía de los machiguengas una sociedad”. Y más todavía: los habladores, “son una prueba palpable de que contar historias puede ser algo más que una mera diversión. Algo primordial, algo de lo que depende la existencia misma de un pueblo”. También, “encargado de atizar ancestralmente la curiosidad, la fantasía, la memoria, el apetito de sueño y de mentira”.
***
De las convulsiones de las sociedades europeas de los siglos XIV y XV, nacería nuevas utopías, nacería la gloria artística del Renacimiento que, al decir de Malraux, y es significativo aquí, no simplemente trae algo antiguo al presente sino que, con ello, produce una metamorfosis, nacería una nueva era del pensamiento humano, la Ilustración -en verdad, las ilustraciones: inglesa, escocesa, francesa, alemana- , y -no puede no estar- esa palabra no ilustrada nacida en los márgenes, en la costa Este del norte de América, la de Thomas Paine con su Sentido Común y sus, ya de vuelta en Europa, Derechos del Hombre, la, nacerían con ello los esfuerzos de plasmarlas, y nacerían unos nuevos Estados, el Estado Absolutista del que nos habla Perry Anderson, en “un período de desarrollo de una economía de mercado” con una nueva clase en formación, el capital mercantil, y que, agrego yo, se erigía sobre las raíces podridas del feudalismo, el “subterráneo arcaísmo” del que nos habla nuestro autor, dando el “primer sistema interestatal en el mundo moderno”, y hacia una cima centralizada y militarizada para dominar a campesinos y plebeyos, era “la dominación de la nobleza feudal en la época de transición al capitalismo”. Eran lo que serían -¿cuándo, cómo?- los anciens régimes. Nacía el Antiguo Régimen.
Un cambio de época. Como hoy estaríamos atravesando.
***
Un cambio de época. “Ninguna clase en la historia -seguimos con Perry Anderson- comprende de forma inmediata la lógica de su propia situación histórica en las épocas de transición: un largo período de desorientación y confusión puede ser necesario para que aprenda las reglas necesarias de su propia soberanía”.
***
Se habla de nuevas utopías. No hablaremos aquí de su signo. Consignemos sí de lo que se habla hoy, aquello, por ejemplo, que llaman transhumanismo, que busca transformar la condición humana apoyado en las tecnologías, y hoy reforzado con la Inteligencia Artificial -acaso, vértice del cambio de época que se vislumbra, imaginando la evolución hacia unos -pocos- “superhombres”.
¿Es casual? Un cambio de época.
***
Se habla de una nueva Ilustración. En Francia, simplifiquemos, los philosophes de la Ilustración, hablan el lenguaje de la ciencia y la técnica, de la libertad y la representación. En Alemania, con Kant, se investiga la estructura de la razón y se hace el apasionado llamado al individuo, Sapere aude! En Escocia, con Thomas Reid y su filosofía como “ciencia de la libertad humana” al decir de Arthur L. Herman en su “La ilustración escocesa”, después llevada, popularizada y encarnada por medio de Thomas Paine en los ejércitos de Washington, hablan el lenguaje del sentido común. Se va configurando el liberalismo clásico, John Locke, Benjamín Constant, Alexis de Tocqueville y John Stuart Mill. Tampoco hablaremos aquí del signo de aquella marea ascendente de ideas que reflejaban y configuraban una época que nacía impetuosa. Consignemos sí de lo que se habla hoy, la Ilustración oscura.
La ilustración oscura. Uno de sus impulsores, el magnate Peter Thiel, y sus afirmaciones de la incompatibilidad de democracia y libertad; sus socios y amigos filósofos como Karp (que se dice que fue alumno de Jürgen Habermas) y autor con Nicholas Zamiska del libro La república tecnológica: poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente en el que propone la alianza, o fusión, del Estado y las grandes empresas de tecnología, que creen en la IA como una “Segunda Venida” y consideran a sus enemigos -simbólicos diría yo como Greta Thunberg- un “Anti-Cristo”; sus territorios semi- soberanos al interior de nuestros países: Mark Zuckerberg construyendo un lujoso complejo de supervivencia en Kauai, Hawaii, Thiel intentó levantar uno en Nueva Zelanda, levantó Próspera, una moderna ciudad privada en Honduras, y está buscando hacerlo en Argentina, Ilya Sutskever, uno de los fundadores de OpenAI, habría dicho que construiría un búnker antes de lanzar la AGI (Inteligencia Artificial General). Muchos son parte de Dialog, una organización privada cofundada en 2006 por Peter Thiel, y que, según artículos de prensa (Wired, 8/5/2026) “reúne a funcionarios estadounidenses, figuras de gobiernos extranjeros y ejecutivos de Silicon Valley que van a retiros anuales extraoficiales. Dialog lleva dos décadas negándose a revelar la identidad de sus miembros”.
¿Es casual? Un cambio de época.
***
Se abre paso una nueva época entre dolores de parto.
Concentrémonos en Francia -hoy epicentro nuevamente de las convulsiones de un nuevo Antiguo Régimen.
La Guerra de los Treinta Años, entre 1618 y 1648. “Una constante marejada de rebeliones desesperadas -sigue Perry Anderson- de las masas urbanas y rurales durante toda esta década. Se produjeron revueltas urbanas y rurales durante toda esta década. Se produjeron revueltas urbanas en Dijon, Aix y Poitieros en 1630; jacqueries en los campos de Angoumois, Saintonge, Poitou, Perigord y Guyena en 1636-1637; una importante rebelión plebeya y campesina en Norcmandía en 1639”. También: la Fronda, de la nobleza. También -un siglo después, parte de esta misma historia- la Guerra de los Siete Años, entre 1756 y 1763. La guerra de la independencia de Estados Unidos entre 1775 y 1783 y su Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776. La convocatoria a los Estados Generales en 1789, las revueltas, la revolución y la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789.
Consignemos sí, lo que vemos hoy. Esa eclosión que sacude a Europa y más allá. Nuevas “marejadas de rebeliones”: Francia como epicentro, Italia, Bélgica, Portugal, Serbia, Albania, Irlanda… Más allá, la India. Nuevas guerras: en Ucrania, en Irán, en Palestina.
¿Es casual? Un cambio de época.
***
Rebeliones, sin embargo, que son reducidas a las condenas -de lo más variadas, una de ellas, que, o están manipulados, o están infiltrados, o, aquí nos queremos detener, un momento, no saben lo que hacen, apenas salidas fogosas con imágenes subidas para subir a Tik Tok, o adhesiones al visualizarlas en Tik Tok, o cualquier otra red social.
Imágenes.
***
Las imágenes. Las voces del silencio, de Malraux (larga discusión, no de esta hablamos aquí). Para Leonardo, cita Malraux, “la pintura es una poesía que se ve”. Es la palabra muda. También, compartimos, “la pintura tiende menos a ver el mundo que a crear otro mundo”.
Imágenes. Palabras mudas.
Pero no aceptemos el “postulado intelectualista” que critica Bourdieu. En su La distinción, nos advierte, igualmente -y a propósito de esta subestimación de esta eclosión que sacude al mundo- que, y ante las imágenes, las adhesiones por imágenes subidas a redes sociales, la acción callejera subida a Tik Tok, “la propensión a tomar la palabra es estrictamente proporcionada al sentimiento de tener derecho a la palabra”.
Tener derecho a la palabra. No se lo tiene, no se cree tenerlo. Y las imágenes -exacerbado por esta era digital y de redes sociales al alcance de todos- son palabras mudas. Pero si la pintura, si las imágenes -íconos instantáneos, fugaces o no, de la representación, representación no solo de un hecho, también de un mundo social entero- son “poesía que se ve”, ¿qué versos oiremos pronto cantar?
Y hay ya, lo mencionamos, nuevos philosophes de una Ilustración oscura. Más allá de su signo, es decidor.
Palabras. Tendencias. Opiniones. También nos advierte Bourdieu que “la opinión política no es un juicio puro y puramente informativo capaz de imponerse por la fuerza intrínseca de su verdad, sino una idea- fuerza que encierra una pretensión de realizarse tanto más grande, al pasar al acto, cuanto que el grupo que moviliza con su eficacia propiamente simbólica es más numeroso y más poderoso”
Va naciendo una nueva época.