Píldoras de la crítica. Miss Shakespeare, Lady Macbeth, duquesa de Newcastle. Simone de Beauvoir

Píldoras de la crítica. Miss Shakespeare, Lady Macbeth, duquesa de Newcastle. Simone de Beauvoir

(Apenas un breve extracto para pensar, sin hacer crítica de la crítica, ni hacerse parte de entreveros, ni tener que recorrer estos caminos)

Si Virginia Woolf nos habló de Miss Skakespeare, Judith Shakespeare, preguntándose por qué hubo un William y no una Judith Shakespeare, y nos remitió a “las condiciones en que vivían”.

Y si Liliana Heker nos habló de Lady Macbeth, y del carácter necesario, “alguien con el carácter de Lady Macbeth, por ejemplo, dotada con la fuerza creadora de Shakespeare y decidida a dedicarse a la literatura”; del carácter y de una decisión.

Simone de Beauvoir nos trae a la duquesa de Newcastle.

“Así, a través de todo el Antiguo Régimen, el campo más accesible a las mujeres que intentan afirmarse es el cultural. Ninguna, sin embargo, llega a la altura de un Dante o un Shakespeare, hecho que se explica por la mediocridad general de su condición. La cultura siempre ha sido patrimonio de una ‘elite’ femenina, y no de la masa, y de ésta han salido a menudo los genios masculinos; las mismas privilegiadas encontraban en torno de sí una serie de obstáculos que les obstruían el acceso a las altas cimas. Nada detenía el vuelo de una Santa Teresa o una Catalina de Rusia, pero mil circunstancias se coaligaban contra la mujer escritor. En su pequeño libro ‘Un cuarto propio’, Virginia Woolf se ha divertido en inventar el destino de una supuesta hermana de Shakespeare … si hubiese partido audazmente como él [William], a buscar fortuna a Londres, no habría llegado a ser una actriz que se gana libremente la vida, pues la hubiesen enviado de vuelta a su familia, que la habría casado a la fuerza, o bien, seducida, abandonado y deshonrada, se hubiera matado de desesperación … En Inglaterra, señala Virginia Woolf, las mujeres escritores han suscitado siempre toda clase de hostilidades … Los artistas se cuidan más que nadie de la opinión de terceros; las mujeres dependen estrechamente de esa opinión: se concibe entonces qué fuerzas necesita una mujer artista simplemente para atreverse a prescindir de ella: a menudo se agota en la lucha … El caso de la duquesa de Newcastle es análogo; gran dama ella también, suscita el escándalo cuando escribe con furor: ‘Las mujeres viven como polillas o mochuelos, y mueren como gusanos’. Insultada y ridiculizada, debió encerrarse en sus dominios, y a pesar de su temperamento generoso, se volvió medio loca y no produjo más que extravagantes elucubraciones”.

Insultada y ridiculizada, la duquesa de Newcastle.

Nos desplazamos entonces de: las condiciones que se padecen, dadas; a: el carácter y la decisión individual; a: la lucha, aunque todavía pasiva: arrostrar la hostilidad del Uno, el hombre, contra el Otro, la mujer. Pero es un momento de esa lucha, todavía pasiva; encontrará, aún busca, se despliega y repliega, su momento activo.

El segundo sexo- Simone de Beauvoir

[Y para conocer más:

Sobre qué escribe Simone de Beauvoir – Dana Hart

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